Las Casas Nobles

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Las Casas Nobles

Mensaje  Arnath el Mar Sep 13, 2011 7:57 pm

CASA DE LARA


Fundador: Fernán González.

Líder: Nuño González de Lara “el Bueno”.


Historia:
El origen de la Casa de Lara no está completamente fijado. La mayor parte sitúan a los primeros Lara dentro de la misma rama que los antiguos Condes de Castilla, debido a que ellos fueron los primeros en poseer el título de Conde de Lara. Gran cantidad de historias se cuentan sobre cómo esta familia comenzó a destacar entre el resto de la nobleza, pero ninguna de ellas es tan famosa como la de Fernán González de Lara.

El padre de Fernán, Gonzalo, Conde de Burgos y Castilla, había fijado su residencia en el Castillo de Lara, y se dice que gracias a él la familia tomó ese lugar como asentamiento inicial. En aquellos hermosos campos el joven Fernán había aprendido algunas de las pasiones de la nobleza, como las artes de la cetrería y equitación. El propio rey Ramiro II de León enviaba costosas expediciones a los países escandinavos para obtener preciados halcones gerifaltes blancos y a Persia para capturar halcones sacres.

Es importante destacar el hecho de que el Condado de Castilla no era un título hereditario en aquel entonces. El rey que se sentara en el trono de León siempre podía elegir a cualquiera de sus vasallos para que ocupara el puesto de conde de Castilla. Así, el mayor de sus nobles siempre estaría bajo su completo dominio o le serían arrebatadas sus posesiones castellanas para que otro las tomara.

Un día de primavera, el rey Ramiro se encontraba cerca del Castillo de Lara, de marcha a León, y decidió detenerse a recibir la hospitalidad de Gonzalo de Lara. El Conde le recibió con los brazos abiertos, deseoso de mantener completamente feliz a aquel rey del cual dependía tanto su felicidad y poder. El leonés quedó tan encantado con la hospitalidad que los Lara le ofrecían que permaneció por tres días en el castillo.

Cuando la mañana del tercer día despertó con un sol ardiente, el joven Fernán invitó a su señor a salir de cacería. Fue en aquel momento cuando Ramino contempló por primera vez que el chico poseía un caballo y azor que le dejaron totalmente fascinado. En el ave contempló la fuerza de su reino, pues era un bello animal que Fernán había adquirido en la tierra de Asturias, y le deseó en demasía.

El joven no tardó en percatarse de este hecho, y aseguró al rey que podía tomar prestados ambos animales si así lo deseaba durante un tiempo determinado. Eso sí, Fernán fijó con Ramiro que el primer día que el leonés se excediera del plazo le supondría la pérdida de un pie de sus tierras, que pasarían a la Casa de Lara. Por cada día sucesivo de retraso en devolver los animales, ese pie de tierra aumentaría "al gallarín", es decir, exponencialmente. El rey, sin preocuparse porque no fuera a entregarle sus animales a tiempo, aceptó sin dudar.

Casi diez años después de este encuentro entre vasallo y señor, Gonzalo murió de unas fuertes fiebres. Era entonces el momento en que el rey había de decidir quién tomaría el puesto de conde de Castilla. Por supuesto, aunque la familia Lara había servido fielmente, no era una buena idea escoger a ninguno de ellos, pues ninguna Casa debía conseguir la fidelidad completa del pueblo castellano. En ese día, una inesperada visita llegó a León. No era otro que Fernán González quien pedía la hospitalidad del rey.

Todos pensaron que el nuevo Conde de Lara vendría a rogar al rey para continuar la labor de su padre como conde de Castilla, pero Fernán no llegó sino a que el leonés pagara una deuda que llevaba mucho tiempo sin saldar. Ramiro, que aún conservaba los hermosos animales del Conde, recordó de inmediato su compromiso de devolución. En aquel día, el terreno que el monarca debía ceder a la Casa de Lara era tan inmenso que únicamente lo poseía uno de sus dominios, el Condado de Castilla. De esta manera, los Lara consiguieron el derecho de sangre sobre esta tierra.

Durante los siglos siguientes, los miembros de la familia real tuvieron muchos matrimonios con los Lara, pues mediante una fuerte alianza con estos se aseguraban la fidelidad de una de las más poderosas Casas, sino la que más.

Urraca, hija de Alfonso VI, se convirtió en reina de Castilla y León con el apoyo de los hermanos Pedro y Rodrigo Pérez de Lara, enfrentándose a su hijo Alfonso Raimúndez, rey de Galicia, y a su segundo marido, Alfonso I el Batallador de Aragón. Incluso de sus amoríos con el segundo de estos Lara nacieron dos hijos.

A la muerte de la reina, su hijo Alfonso sería coronado como Alfonso VII. Estos mismos Lara se levantaron en armas contra el rey al inicio de su reinado, pero fueron derrotados.

El siguiente señor de la Casa de Lara fue Nuño Pérez, hijo de Pedro González. Sirvió fielmente al rey Alfonso VII como alférez, de la misma manera que a su heredero, Sancho III, que reinó solamente durante un año y murió a la edad de veinticuatro años. Con la temprana muerte de Sancho, la Casa de Lara tuvo la mayor lucha por el poder que nunca vivió en su historia. Sus enemigos fueron los Castro.

El reino de Castilla fue heredado por Alfonso VIII, hijo de Sancho III, a la edad de tres años. Lara y Castro lucharon en una guerra civil por ocupar la regencia y encargarse de la educación del rey-niño. Mientras se sucedían una serie de batallas que dividieron a los nobles del país, los Lara controlaron dos regencias. La primera de ellas dirigida por Manrique Pérez de Lara y la segunda por el propio Nuño Pérez. No cesó la lucha en Castilla hasta el alzamiento de Alfonso VIII al alcanzar la mayoría de edad, momento en que el rey calmó las luchas entre ambas Casas, que seguirían luchando durante las próximas generaciones por los puestos de poder del reino. En este tiempo, sucedió la Batalla de las Navas de Tolosa, donde los reyes de Aragón, Castilla y Navarra defendieron el suelo cristiano de la nueva invasión árabe.

Dos años después de la gran victoria cristiana, murió el rey castellano. Heredó la corona su hijo Enrique, de diez años de edad. Primero se estableció una regencia dirigida por la reina Leonor, que duró tan sólo veinticuatro días por la llegada de su muerte. Luego pasó a la hermana del nuevo rey, Berenguela.

Entonces comenzaron grandes disturbios en el reino, ocasionados por la Casa de Lara y sus aliados. El nuevo conde de Lara, Álvaro Núñez, obligó a Berenguela a ceder la tutoría del rey y la regencia en su persona. De nuevo, Castilla se dividió en dos grupos. Uno dirigido por los Lara y otro formado por Berenguela, los Castro, los Haro y sus aliados, que temían el poder amasado por la Casa.

Álvaro de Lara parecía tener todo bajo control, pero la muerte accidental del rey, ocasionada por una teja que se desprendió y le cayó sobre la cabeza mientras se encontraba en el palacio del obispo de Palencia, fue el fin de esta etapa del poder de la Casa. Don Álvaro incluso manchó el honor de los suyos cuando escondió durante días el cuerpo del rey, intentando en vano ganar tiempo y evitar el desastre de que sus enemigos se alzaran con el trono, sin éxito.

Así, Berenguela fue alzada como reina de Castilla y abdicó sus derechos sobre su hijo Fernando, convirtiéndole en rey de Castilla y, posteriormente, heredaría de su padre Alfonso IX el reino de León.

El próximo señor de la Casa que destaca es Nuño González de Lara “el Bueno”, nieto de Nuño Pérez y sobrino de Álvaro Núñez. Como su padre y tío fueron enemigos de la madre del rey Fernando III y se rebelaron en numerosas ocasiones contra este sin éxito. Por ello, Nuño pasó la primera etapa de su vida siendo rechazado por el rey y en continuo enfrentamiento con los Castro. Realmente, este reinado fue una mancha en el poder que los Lara habían poseído.

Con todo, Nuño de Lara supo jugar bien sus cartas. Hubo dos condiciones que le permitieron prosperar. La primera de ellas fue la muerte sin descendencia de Álvaro Pérez de Castro, que supuso la desintegración de la poderosa Casa de Castro, pasando sus títulos y tierras a ser heredados por varias ramas familiares. De esta forma, sus mayores enemigos desaparecieron de su entorno. La segunda razón que llevó a prosperar de nuevo al Lara fue la protección del príncipe Alfonso, primogénito de Fernando III, quien le convirtió en uno de sus principales favoritos.

Así, estuvo junto a Alfonso en la campaña murciana y la guerra en el sur, sirviendo fielmente a la causa real y cristiana. Incluso se encontraba presente durante la conquista de Sevilla, en la que participó activamente. Sobre todo, en esta época se despejaron la mala herencia que había recibido de su padre y tío, ganándose el apodo de “el Bueno” por su leal servicio.

Cuando el rey Fernando murió y Alfonso fue coronado como rey, este siguió favoreciendo a la Casa de Lara, entregando a Nuño el mando de las tierras conquistadas en el sur, junto a enormes propiedades dentro del suelo recién conquistado y convirtiéndole en su mano derecha.

Tierras: Poseen enormes extensiones de territorios en las regiones del norte de Castilla, León y los territorios recién conquistados de los reinos musulmanes.

Aliados: Se encuentran como los más fieles seguidores de la familia real, ocupando altos cargos entregados por el rey o puestos militares en los ejércitos del sur.

Lara destacados:
- Juan de Lara y León, heredero de la Casa de Lara.
- Teresa de Lara y León, viuda de Gil Gómez de Roa.
- Nuño de Lara y León.

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Re: Las Casas Nobles

Mensaje  Arnath el Mar Sep 13, 2011 8:02 pm

CASA DE HARO


Fundador: Diego López I de Haro.

Líder: Diego López III de Haro.


Historia:
El origen de la Casa comenzó con el padre de Diego López I de Haro, Lope Íñiguez, un noble vasallo del rey de Navarra que se reveló en contra de este apoyando al rey Alfonso VI. Lope luchó fielmente para el leonés entregando la fortaleza de Bilibio, puerta de entrada para la conquista de la Rioja, y más tarde en la toma de Toledo.

Pero la recompensa a sus servicios no fue recibida por Lope, que murió en batalla, sino por su hijo Diego. Alfonso VI le entregó extensas propiedades en el norte, incluida la villa de Haro de la que la Casa tomaría su nombre.

La siguiente parte de la historia de los Haro está envuelta en las batallas que sucedieron entre Castilla y Aragón durante el reinado de Alfonso I el Batallador, cuya campaña terminó sin el éxito del sometimiento de Castilla por parte de León y con el alzamiento de Alfonso VII como rey de Castilla.

Tras el fin de esta lucha que asoló los terrenos de la familia y las alianzas cambiantes que se realizaron para sobrevivir, el hijo de Diego López I, Lope Díaz I de Haro, apoyó al nuevo rey castellano en la conquista completa de la Rioja y se convirtió en Álferez Real. Fue en este momento cuando se produjo el primer acercamiento entre Castro y Haro, mediante el matrimonio de Lope y Aldonza Rodríguez de Castro, hija de Rodrigo Fernández de Castro.

Así, durante la guerra civil sucedida años después por ocupar la regencia de Castilla durante la minoría de edad de Alfonso VIII, los Haro se mantuvieron como fuertes aliados de los Castro frente a la Casa de Lara, que controló dos regencias hasta la mayoría de edad del rey.

Del matrimonio de Haro y Castro nacieron tres hijos, entre ellos el siguiente señor de la Casa, Diego López II. Este señor fue posiblemente el más importante de todos los Haro. Destacó como uno de los validos más fieles e imprescindibles de Alfonso VIII junto con Álvaro de Lara. Durante años, ambos señores fueron alternándose en el puesto de Álferez Real. Pero al gozar de la total confianza del rey, Diego dirigió el ejército castellano en la gran victoria de las Navas de Tolosa que permitió derrumbar la potencia almohade en Al-Andalus. Las crónicas incluso hablan de que a Diego le fue encargado por el rey el reparto del botín tras la batalla y que no se quedó nada para su propio provecho.

Muchos pensaron que con la muerte del rey cercana, sería Diego quien actuaría como regente del reino hasta la edad adulta de su hijo, Enrique, pero desgraciadamente la muerte del señor Haro llegó semanas antes que la del rey castellano. Todos recuerdan a este noble hombre con el apodo de “el Bueno”.

De nuevo volvió otra etapa de lucha por el poder entre las Casas de Castro y Lara. Fueron los segundos, dirigidos por Álvaro de Lara, quienes de nuevo consiguieron la regencia de un niño rey. Pero la muerte accidental del joven soberano desencadenó que fuera la hermana del rey, Urraca, y sus aliados Castro y Haro quienes vencieran esta vez con la coronación del hijo de Urraca, Fernando.

El hijo de Diego, Lope Díaz II, se encontró en medio de toda esta lucha. Su posición salió favorecida mediante su matrimonio con Urraca Alfonso, hija ilegítima del rey Alfonso IX de León, y hermana de Fernando III de Castilla y León.

En este tiempo, se produjo la desaparición de la Casa de Castro debido a la muerte sin descendencia de Álvaro Pérez de Castro, lo que supuso su desintegración, pasando sus títulos y tierras a ser heredados por varias ramas familiares menores. Esto reforzó el poder de la Casa de Haro, que pasó a ser la mayor del reino y más querida por el rey.

Así, Diego López III de Haro, hijo de Lope, participó activamente en la lucha de la reconquista en el sur, que concluyó con la toma de todos los reinos musulmanes menos el de Granada, que se convirtió en vasallo del rey castellano-leonés. Pero cuando llegaba el momento de repartir el botín y recibir la ansiada recompensa por la dura lucha, Fernando III murió, alzándose como nuevo rey su hijo Alfonso.

Sin que nadie hubiera visto antes como una amenaza la relación entre el rey y Nuño González de Lara, esta se convirtió en algo más que un castigo para los Haro. La Casa de Lara acumuló casi todas las recompensas de las conquistas en el sur. La familia volvió a recuperar el poder perdido durante el anterior reinado, retornando como la Casa más rica, poderosa y amada por el nuevo rey. Incluso los puestos de poder fueron colmados con Lara.

Todos saben que los Haro se encuentran actualmente en un segundo lugar, pero su poder acumulado con los años no ha disminuido. Herederos de los Castro, no sienten simpatía por la Casa de Lara, y muchas voces susurran que ninguno de ellos piensa permitir que sus enemigos se adueñen de todo lo que se han ganado con su duro trabajo.

Tierras: Poseen territorios en las regiones del norte de Castilla, centrados en los señoríos de Vizcaya, Haro y la zona de la Rioja.

Aliados: Se encontraron como los más fieles y queridos por el rey Fernando III, pero con el alzamiento de Alfonso X se han hallado en un segundo plano debido a la predilección del nuevo rey por la Casa de Lara.

Haro destacados:
- Diego López III de Haro, señor de Vizcaya y la Casa de Haro.
- Constanza de Bearne, señora de Vizcaya y la Casa de Haro.
- Teresa Díaz de Haro, hija de Diego y Constanza de Haro.

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