Retazos de saber: Los Francos

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Retazos de saber: Los Francos

Mensaje  Arnath el Lun Oct 03, 2011 2:05 pm

LOS FRANCOS


“Cuando fui mancebo de la primera edade
quis andar ganar precio de Francia,
de mi tierra natural
fuime a Toledo a servir al rey Galafre que
ganase Durandarte largue
ganela a los maros quando mate a Braymante.”

(Mocedades de Carlomagno. S.XII)

Hijo mío, la herencia que recibes es grande y gloriosa. Nosotros, los francos, llegamos a Castilla como príncipes, guerreros y religiosos, gente culta y preparada para acudir en ayuda de nuestros vecinos, ya que las tierras que nos dieron vida se encuentran mucho más allá de los grandes Pirineos.

En nuestras manos ya se encontraban grandes conocimientos sobre arquitectura, guerra y religión. Nuestros antepasados habían luchado por la fe cristiana en las Cruzadas en muchas ocasiones, levantado catedrales para ensalzar la gloria de Dios Todopoderoso y conservado la palabra de Cristo y los Santos.

En los años que reinaba en los reinos Castilla y León el rey Alfonso VI comenzó una cruzada en contra de los musulmanes que habitaban en la península. En aquel rey guerrero encontramos un glorioso líder, un verdadero señor que ansiaba recuperar las tierras que habían pertenecido a la cristiandad. Y nosotros, que nos encontrábamos mucho más cerca de aquellos lugares que de Tierra Santa, decidimos participar en su sagrada misión.

Nuestros ricos príncipes nos organizaron, formaron los disciplinados ejércitos para la guerra y nos dirigieron al sur, para luchar junto al rey Alfonso. Las batallas se sucedieron mientras nuestro pueblo forjaba una gran amistad con aquellas gentes, nuestra sangre bañaba los campos junto a la suya para reclamar las tierras que les pertenecían por derecho divino.

Así, hijo mío, fue la primera vez que contemplamos esta ciudad, cuando unidos al castellano cercamos sus muros para arrebatársela a nuestros enemigos. Y los cobardes musulmanes rindieron la ciudad, acongojados por el miedo ante el ejército que a las faldas de Toledo se había congregado.

¿Y qué nos quedó tras la lucha sucedida? Habíamos luchado fieramente por el reino de Castilla. Los aceros francos habían ayudado en la reconquista de su capital. En esos años, nuestros antepasados se habían casado con castellanas, nuestros príncipes entregado su fiel juramento ante el rey Alfonso. Poseídos por la aquella hermosa tierra que sintieron como suya, muchos decidieron permanecer en ella.


El rey Alfonso entonces fue generoso con nosotros, pues tal como habíamos luchado valientemente y acudido en su ayuda, él nos recompensó por ella. Todos aquellos francos que lo desearan podían permanecer en Castilla como súbditos, hombres tan pertenecientes al reino como los propios castellanos.

En la propia Toledo nos hizo entrega del Barrio Rey, la zona más próxima al Palacio Real y la propia Plaza de Zocodover, el Castillo de San Servando, la primera fortaleza de la que dependía la defensa de la ciudad, y se encargó de que uno de los nuestros, Bernardo de Sedirac, fuera nombrado arzobispo, señor de la ciudad.

De esta manera, nuestro pueblo encontró un lugar próspero en el que asentarse en Castilla. Los conocimientos y riquezas que poseíamos engrandecieron el reino. Por ello, muchos otros privilegios se nos concedieron, como el hecho de evitar los impuestos y que sólo por medio de nuestra propia guardia franca u orden directa del arzobispo o del rey podía ser detenido y juzgado un franco.

Esta es nuestra historia hijo mío, el porqué vivimos en esta ciudad. Durante más de un siglo nuestros antepasados gobernaron entre estos muros, hasta hace apenas cincuenta años todos los arzobispos fueron de origen franco. De la misma forma, cualquier rey pudo pedir nuestra ayuda o conocimiento y nosotros estábamos bien dispuestos a ofrecérselos.

Actualmente seguimos teniendo altos puesto de poder. El propio constructor de la que será la magnífica catedral de Toledo no es otro que un miembro de nuestro pueblo. Otros muchos francos ocupan lugares de confianza en la corte del rey, la Escuela de Traductores o simplemente tienen el privilegio de ser un ricohombre como yo.

Pero nunca debes olvidar hijo mío de donde vienes, el juramento que nuestros ancestros hicieron ante el rey Alfonso VI y la responsabilidad para que nunca ninguno de tus hijos desconozca lo que yo acabo de contar.

Privilegio de los francos:
- Ningún franco podrá ser arrestado por la Hermandad Vieja, a no ser que actúe por orden expresa del Arzobispo o el Rey.


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La piedra es fuerte, las raices de los árboles se hunden muy profundas, y bajo la tierra los Reyes del Invierno están sentados en sus tronos. Mientras ellos estuvieran allí, Invernalia perduraría. No estaba muerta, sólo rota. “Como yo -pensó-; yo tampoco estoy muerto.” (Bran Stark)
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