LISTA DE PERSONAJES: "BASTIÓN DE FE"

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LISTA DE PERSONAJES: "BASTIÓN DE FE"

Mensaje  Arnath el Mar Oct 09, 2012 7:58 pm

Bastión de Fe

Neville (5)
Richard Neville, duque de Salisbury y Warwick. Heredó hace años de las tierras y riquezas de Warwick por vía de su esposa y las de los Neville tras la muerte de su padre por el abandono del Muro, convirtiéndose en el líder indiscutible de su Casa y uno de los más importantes señores de Inglaterra. En Norwick, hace diez años, recibió la corona del reino de las manos de Ricardo de York, con el derecho de empuñarla como regente hasta que encontrara el momento en que el verdadero príncipe debiera sostenerla sobre su cabeza. Su capacidad innata para la estrategia, política y negociación han sido uno de los pilares para que la resistencia inglesa contra Francia aún siga en pie. Le apodan “el Hacedor de Reyes”.

Anne Beauchamp, duquesa de Salisbury y Warwick. Descendiente de una de las familias más antiguas y ricas de Inglaterra se unió a los Neville mediante su matrimonio con Richard. Como esposa de Warwick ha tomado una posición de poder en la corte y actuado con la voz de su marido en las ocasiones que este se encontraba luchando en la guerra con Francia. Una de sus máximas siempre ha sido la educación de sus hijas, Isabella y Anne, prometidas con los príncipes Eduardo de York y Edward de Westminster respectivamente.

Isabella Neville, heredera de Salisbury y Warwick. Como hija de Richard Neville y Anne Beauchamp, desde prácticamente el inicio de su vida todo el mundo sabía que su destino sería grande. Poco tardó en acordarse su matrimonio con Eduardo de York, uniendo con este compromiso las causas de los Neville y York. Educada tanto por su padre como por su madre para tomar el lugar adecuado a su posición, siempre se ha mostrado como una joven de maneras exquisitas y con una personalidad sobradamente capaz en las situaciones de dificultad. Como el propio Richard Neville en su juventud, nadie pone en duda que ha heredado su fuerte carácter.

John Neville, marqués de Montagu. Hermano de Richard Neville y marido de Ana de York. Forjado en el norte, su lealtad y su palabra son la bandera que porta. Gran luchador y firme emblema de la causa yorkista, sus triunfos personales no lo son tanto como sus nobles formas. Se ha ganado la aprobación de todos, primero como guerrero y con el paso de los años por la justicia que imparte. Parece que el tiempo le dio discernimiento y buen juicio.

Katherine Neville, madre del duque de Norfolk. Esta indómita anciana ha disfrutado durante toda su vida desafiando los deseos de sus tres difuntos maridos, o de cualquiera que se haya atrevido a decirle lo que tiene que hacer. Intrépida, quisquillosa y sin pelos en la lengua, más de uno tiembla al verla aparecer en las reuniones sociales, a las que por cierto, adora asistir. La ausencia de su hijo, John Mowbray, en los últimos años de la política y su reciente viudez han provocado que sea recibida en todo círculo social para ganarse su apoyo y el de su familia. Se dice que está buscando un nuevo esposo.


York (5)
Eduardo Plantagenet, príncipe de Inglaterra y duque de York. Primogénito de Ricardo de York. Protector y cabeza de las rosas blancas, defensor de una nación que proclama como suya. Valeroso y arrojado en la batalla, no se muestra igual de firme en la corte, donde los rumores no paran de formarse en torno a su persona. Se juró a sí mismo luchar por ser digno de la corona de su padre, recuperar el honor de su familia y lograr la libertad de su reino.

Cecilia Neville, reina viuda de Inglaterra. Hija de Ralph Neville, Conde de Westmorland, y de Joan Beaufort. Desde su matrimonio, a los nueve años, se mantuvo siempre al lado de su marido, fiel a la causa de su familia. Tras la muerte del mismo, hace ya diez años, se volcó en el cuidado de sus siete hijos y su fervor a Dios. Siempre fue admirada en la corte, especialmente entre los círculos más conservadores, pero desde hace unos años se ha convertido en la auténtica cara de la Iglesia católica en Inglaterra. Todo en ejemplo a seguir.

Edmundo Plantagenet, conde de Rutland. Segundogénito de Ricardo de York. Es conocido por todos en la corte, siempre manteniéndose en un segundo plano y defendiendo a los suyos. De él siempre destacó su inteligencia y su don de palabra. Estratega y artífice de grandes victorias yorkistas, suele estar en segunda linea de batalla controlandolo todo. En la corte parece defenderse muy bien, aun cuando los rumores le sitúan en una mala posición, lenguas voraces que parece querer terminar con su prolífico matrimonio.

Isabel Woodville, condesa de Rutland. Hija de los duques de Bedford. Siempre fue conocida por su belleza y su talento para las intrigas, pero desde que se casó con Edmundo de York no ha podido evitar que se hable de ella por causas totalmente escandalosas. Es la clara protagonista de todo rumor que circula en la corte y blanco de muchas envidias y odios. En cualquier caso se ha mostrado firme y fuerte, convirtiéndose en una madre ejemplar para sus ocho hijos.

Ana de York, marquesa de Montagu, la mayor de las hijas del difunto Ricardo de York. Anteriormente duquesa de Exeter por su matrimonio con Enrique Holland. Muy conocida en la corte por su belleza y carácter dulce. Se dice que ha heredado la nobleza y buenas formas de su madre, y que lucha bajo los ideales de su casa natal. Lo único que empaña su reputación es la poca lealtad que ha demostrado hacia su marido Holland tras conspirar para conseguir su divorcio. Su matrimonio con John Neville se convirtió en la bandera de la alianza entre ambas casas.


Lancaster (4)
Edward de Westminster, príncipe de Gales y duque de Lancaster. Como el único hijo de Enrique VI de Lancaster y Margarita de Anjou nació para convertirse en el heredero legítimo de los derechos de los Lancaster. Criado por la familia Beaufort desde la muerte de su madre hace diez años, ha pasado la mayor parte de la última década en las tierras de los yorkistas de Irlanda, de donde reciente volvió a Warwick para que le fueran entregados sus títulos y reconocimientos actuales. De carácter caballeresco, justo y valeroso, ha demostrado que no pretende dejar de luchar por el trono que considera suyo, ya sea contra los miembros de la Casa de York o los franceses. Recientemente, obtuvo una gran victoria junto a sus aliados Beaufort y reformistas contra Francia.

Enrique Beaufort, duque de Sommerset. Hijo de Edmund Beaufort y antiguo discípulo de John de Mowbray. En el comienzo de su vida se convirtió en la sombra de su padre, hasta que durante el Gran Consejo de Londres llamó la atención del Duque de Norfolk y fue nombrado caballero. Bajo las enseñanzas de John de Mowbray aprendió amplios conocimientos sobre la caballería, la justicia y el deber, convirtiéndose en quien es hoy día. Tras el asesinato de la reina Margarita y la seguida muerte de su padre, duque de Sommerset, se dedicó por completo a la protección del príncipe Edward, su educación y derechos. Es una persona de personalidad fría y cortante, con un portentoso ingenio para la guerra y la política. Nadie pone en duda de su lealtad hacia la Casa de Lancaster y todos los sacrificios que ha tenido que realizar por su Príncipe.

Anne Woodville, duquesa de Sommerset. Hija de Richard Woodville y esposa de Enrique Beaufort. Acordado su matrimonio en el Gran Consejo de Londres, desde ese momento pasó a formar parte de la familia Beaufort. Ha cumplido con sus funciones de esposa todo lo mejor que ha podido, incluso con las adversas circunstancias que ha tenido que vivir con la partida a Irlanda y el cuidado y educación de príncipe Edward. Los últimos años han pasado a convertirla de una frágil y dulce flor en una mujer decidida y cumplidora de su deber. Aún conserva buenas relaciones con la familia Woodville, ya que la cercanía entre ambas casas es grande.

Edmundo Beaufort, segundo hijo de Edmund Beaufort y hermano de Enrique Beaufort. Igualmente adiestrado en el mundo de las armas que su hermano, con los años pasó a convertirse en un afamado general y negociador. Un buen contraste para Enrique es su carácter amable y conciliador. Durante los últimos tiempos en los que su hermano se encargaba personalmente de la protección del Príncipe, él se ocupó de organizar a los ejércitos de su familia y dirigirlos en las luchas de Irlanda y Gales, para apoyar a los reformistas contra los franceses y sus aliados Tudor.


Bourchier (2)
Henry Bourchier, vizconde Bourchier. Su vida, anteriormente pacífica, ha vuelto a verse ensombrecida por las penas de la guerra que castiga constantemente sus territorios, situados en el norte. Se dice que defiende con dificultad y tesón lo que es suyo, ayudado por sus hijos y por la familia de su esposa. Sus acciones y las circunstancias le han obligado finalmente a posicionarse políticamente en los conflictos que siempre había evitado, en su caso, poniéndose del lado de la resistencia norteña, y por tanto de las familias de York y Neville. Al abrigo de la corte de Warwick ha conseguido la ayuda necesaria para sostener su lucha, acompañada de una popularidad y reconocimiento que nunca buscó.

Isabel Plantagenet, vizcondesa Bourchier. Desde su reencuentro hace diez años con su hermano, los lazos familiares se han fortalecido, e incluso tras la muerte de Ricardo de York se ha visto aún más cercana a sus sobrinos y a la propia Cecilia Neville, con quien mantiene muy buenas relaciones. Mujer de bien, ligeramente fría pero con una educación exquisita proporcionada en su orfandad por el cardenal Beaufort, en las conversaciones prefiere mantenerse neutral en la mayoría de las cuestiones políticas, aunque a más de uno ha sorprendido la enorme decisión y fuerza que muestra al enfrentar públicamente otras cuestiones, sobre todo aquellas que afectan a su familia.


Woodville (3)
Richard Woodville, duque de Bedford. Sus difíciles victorias en la guerra como defensor de Bedford y su carisma no consiguen mantener intacta su reputación, arañada por los rumores que injustamente le señalan como autor de la muerte de la Reina Margarita de Anjou, y que le acusan del abandono de aquel que le nombrara su Defensor, Enrique VI. Sin embargo, como bien es sabido, en realidad la virtud de este hombre le ha mantenido fiel al actual heredero de la Casa que juró proteger, el príncipe Eduardo de Westminster, además de cercano a los mayores aliados de la difunta Margarita. Afortunadamente, tanto el señor de los Neville como el resto de la Corte de Warwick reconocen su valía y parecen defender su honor y su palabra.

Jacquetta de Luxemburgo, duquesa de Bedford. Bella como una rosa, aunque no tanto como antaño, lejos quedaron los tiempos en que acompañaba a la Reina Margarita como su amiga íntima. Ahora, mientras su marido porta armas, esta dama se mantiene presente en la corte de Warwick junto a su hija Isabel y la familia de esta, tanto propia como política. Se rumorea que no goza del cariño y aceptación que cabría esperar, especialmente por parte de algunos de los miembros más severos de los York, aunque con otros parece estar en mejores relaciones.

Anthony Woodville, hijo de Richard y Jacquetta. Este lozano y atlético joven es el heredero del ducado de Bedford. Es la mano derecha de su padre, con quien se ha visto inmerso en más de una batalla. En sus breves visitas a la corte se dice que ha enamorado a más de una dama gracias a sus encantos, aunque lamentablemente para ellas, hace poco que ha contraído matrimonio.


La Reforma (2)
John Chadworth, obispo de Lincoln. Antaño un destacado miembro de los católicos, ahora es un líder en la reforma. Su nombre se escuchó en toda Inglaterra tras abrir las puertas de la catedral de Lincoln para proteger a sus fieles, saliendo él mismo hacia la batalla contra los franceses. Desde ese momento fue el más firme reformista, un hombre de fe y oración que no duda en defender a los hijos de Dios, guiándolos a su vez por el camino correcto, aquél libre de la corrupción de Roma. Ha sido uno de los enviados por Jorge Neville para hablar por él mientras este se encuentra con el Legado Papal en Gales.

Juan Arundel, obispo de Durham. Durante años siguió los senderos que Roma marcó para toda la cristiandad. Avanzó en el profundo estudio de la teología y fue una pieza clave de la iglesia durante décadas. Llegando a ser el confesor del rey Enrique VI de Lancaster. Pero los años le han dado discernimiento, como él mismo confiesa, Jorge Neville y su Reforma son lo que Inglaterra necesitaba para librarse de la corrupción y regresar al auténtico camino de Fe en Dios.


Nobles de Francia (3)
Pierre de Rohan de Gié, señor de Rohan. Lleva mucho tiempo al frente de las tropas del Rey, Carlos VII de Francia.Sus grandes dotes de mando no eclipsan su sabiduría y prudencia, siendo famoso por su afán en favor de la paz. Siempre ha sostenido que toda guerra se gana parlamentando. Un señor con carácter, sentido de la justicia y gran carisma. Su presencia en el consejo es un gran indicativo de la predisposición del bando francés para obtener un acuerdo. Un acuerdo que debería beneficiar a ambas partes y que terminará con el innecesario derramamiento de sangre.

Jean de Lescun, conde de Cominges. Su título de conde le llegó por herencia de su padre, y el Rey le ha permitido ir al mando de las tropas de Cominges en esta guerra para que se gane un nombre. Su juventud no impidió que su nombre sonara con fuerza en los campos de batalla, joven, arrojado e impulsivo se ganó a pulso el apelativo “El león de Francia”.

Joachim Rouhault de Gamaches, señor de Boismenard. Ganó su señorío en las grandes batallas que libraron en el pasado Inglaterra y Francia. Un innato sentido de la estrategia y una gran visión en el campo le han encumbrado entre los mejores para guiar un ejército, siempre anticipándose a los movimientos del enemigo. Nadie duda que defenderá el honor de su tierra con su propia sangre si es necesario, pero sus intenciones parecen abogar por la paz que necesita su país, la paz que apoya su rey.



La Iglesia (2)
William Waynflete, obispo de Winchester. Representante de mermada Iglesia en Inglaterra, es un hombre fuerte, de reconocido talento. Sus años en el seno eclesiástico que le han reportado todo tipo de experiencias, grandes aliados e incluso curiosos enemigos entre sus propias filas. A pesar de ello nadie cuestiona su poder y su derecho de ser la voz que guía a los fieles del Señor en el reino inglés. En la reunión entre ingleses y franceses tratará los asuntos relacionados con la Reforma de Jorge Neville mientras el Legado Papal en un encuentro con este en Gales.

Alonso de Fonseca, arzobispo de Sevilla. Sus pasos le han guiado por media cristiandad y su voz es oída en todo reino de Fe. Se ha propuesto la ardua tarea de frenar la herejía que se extiende entre los ingleses. Predica que en las tierras del Señor no debe quedar ni un rastro de aquellos que osaron levantarse contra la verdadera Fe de Dios. Su llegada desde el reino de Castilla solo es el aviso de la dura tarea que ha encargado el Papa a sus representantes.

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