El Bastión de los Cuervos

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

El Bastión de los Cuervos

Mensaje  Arnath el Miér Mar 30, 2011 4:45 pm

El Bastión no es más que unas pocas ruinas maltrechas que algún día conformaron un castillo. Los muros se encuentran agrietados por los años y muchas piedras se hallan caídas por el suelo, desprendidas de su antigua posición. El lugar no recibe su nombre por capricho. Como casi en todos los lugares abandonados de Dacia, los cuervos anidan en cientos entre cada hueco o torre.

Un campamento se ha instalado a los pies de las viejas torres. Cientos y cientos de tiendas se han montado para albergar a todos los hombres procedentes de las tierras de Egipto, un ejército completamente preparado para la guerra. Por el suelo, parece que se ha extendido una arena, extraña y dorada, procedente de tierras del otro lado del mediterráneo.

Una zona del campamento destaca sobre las demás. Es un conjunto con tres grandes tiendas. Poseen extraños símbolos en una lengua que ninguno de los habitantes de Wallachia conoce, un sistema de extraños signos parecidos a pequeños dibujos. La más grande de ellas alberga lo que podría ser considerado la sala del trono.

En su interior, se puede ver poco más que una especie de sarcófagos muy elaborados y una gran mesa dispuesta. En esta última un mapa de Wallachia se halla desplegado, con ciertas anotaciones en aquel extraño idioma. Algunas velas dispersas iluminan el lugar y un curioso aroma recorre la tienda.

Es allí donde los Adamante procedentes de Egipto, John el Perdido y Tekle reciben a aquellos que quieren intercambiar palabras con sus personas.

_________________
La piedra es fuerte, las raices de los árboles se hunden muy profundas, y bajo la tierra los Reyes del Invierno están sentados en sus tronos. Mientras ellos estuvieran allí, Invernalia perduraría. No estaba muerta, sólo rota. “Como yo -pensó-; yo tampoco estoy muerto.” (Bran Stark)
avatar
Arnath
Máster

Mensajes : 1127
Fecha de inscripción : 04/11/2008
Edad : 27
Localización : Toledo

Ver perfil de usuario http://mirvar.do-goo.com

Volver arriba Ir abajo

Re: El Bastión de los Cuervos

Mensaje  Arnath el Jue Abr 14, 2011 9:48 pm

En la sala reina un incesante murmullo a la espera de que de comienzo la sesión del día. Los muchos habitantes del reino se encuentran arracimados, atentos, al acecho para poder ser los primeros en exponer sus peticiones ante su señor.

Con paso solemne, el chambelán se adelanta para, con dos golpes secos de su bastón, dar comienzo. De entre el gentío, un rostro destaca en demasía. El cabello desaliñado y la barba incipiente. Mirada excitada y movimientos nerviosos. Sus ropajes muestran el polvo adherido de sus muchos días de viaje.

Al no poder dejar la duda en el aire, se le da la palabra. Raro es que alguien de tan baja ralea tenga redaños para presentarse ante el regente del reino. Los asistentes comienzan a separarse para abrirle camino. El extranjero, alzando la cabeza con orgullo, como si de un noble se tratara, comienza a acercarse al trono entonando lo que parece ser una salmodia.

"Ví un Halcón Azul alzando nuevamente el vuelo.
Un Diamante que se contagia como una enfermedad.
Veo al León con alas de dragón, de sus fauces surge un fuego abrasador.
La Serpiente se retuerce atrapada entre tres coronas.
Veo un León cubierto de sangre y oscuridad.
Al Lobo muerto y el Dragón con una cabeza amputada.
Veré un Ser de ojos rojos y máscara dorada.
Y las llamas que nunca se apagan abrasarán toda la Tierra.

Su sombra alcanzará todas las tierras, Él reinará con mano oscura.
El acero será su piel y el fuego su sangre, y su odio conquistará todo lo que se alce ante Él.
Un cometa de fuego marcará el día, abrirá caminos antes cerrados.
Los rayos del Sol se posarán por primera vez sobre la Ciudad.
Un niño nacido en una noche sin estrellas, de las llamas, se enfrentará con Él.
De su lucha se decidirá el dominio de la Tierra y Cielo.
Sólo uno de ellos podrá vivir, las llamas de uno consumirán las del otro.
Y la gloria del verdadero dios se extenderá por toda la Tierra."

El silencio cayó de golpe tras la elevada entonación de los últimos versos. Nadie parecía tener respuesta para aquello que acababan de presenciar. Con tono más neutro, el Profeta volvió a tomar la palabra

- Y vos habéis de elegir el bando, señor- De sus labios brotaban las palabras sin vergüenza, como si estuviera hablando en una plaza pública y no ante un monarca. Incluso uno de sus dedos se alzó y señaló a cada uno de los nobles de aquella sala-. La Oscuridad se cierne sobre todos nosotros. Hemos de dejar de lados las antiguos rencores, los añejos odios. Olvidar quienes fuimos y decidir quienes somos.

Los señores se irritaban con cada una de sus palabras. Algunos de ellos comenzaron a acercarse al hombre con intención de hacerlo callar, pero su señor les hizo una señal para que se detuvieran.

- Esta tierra está maldita, podrida y condenada- prosiguió-. Sólo la muerte habitará en vuestros hermosos palacios. El Ser de ojos rojos regresará, portador de la muerte como lo fue antaño. Su fuego devorará cada pasto. Cada vida será sesgada por su poder, el verdadero poder de la muerte. Wallachia espera el comienzo de la guerra, de su Purga.

Parecía aterrorizado por sus palabras, como si el solo mencionar la llegada del Tiempo de Sangre y Fuego le causara terror, aunque era su sino el anunciarlo.

- Pero escuchadme, pues hay una esperanza. Una criatura dulce nacida en la noche sin estrellas, con el cometa de fuego atravesando el cielo. Ese niño es nuestra oportunidad de vivir- en los ojos del hombre había una extraña fuerza, de la misma forma que en su voz. Un peculiar poder que provocara que fuera escuchado-. Sé que mis palabras son confusas y nada creíbles para vuestras señorías. Aún así, habéis de acudir a la Ciudad Subterránea, a esas ruinas olvidadas por todos hace siglos, donde el cometa ha caído. Allí hallaréis respuestas, allí encontraréis la libertad, y la salvación que esta ofrece.

Después de decir la última de sus palabras, un enérgico viento pasó a través de la sala. El pelo y ropajes del hombre comenzaron a llevarse por él. Y sin que nadie pudiera llegar a explicarlo, el hombre desapareció, como si su propio cuerpo se desvaneciera dentro de la brisa.

El viento dejó la sala de manera tan repentina como había aparecido. En el castillo sólo quedaron gritos de discusión.

_________________
La piedra es fuerte, las raices de los árboles se hunden muy profundas, y bajo la tierra los Reyes del Invierno están sentados en sus tronos. Mientras ellos estuvieran allí, Invernalia perduraría. No estaba muerta, sólo rota. “Como yo -pensó-; yo tampoco estoy muerto.” (Bran Stark)
avatar
Arnath
Máster

Mensajes : 1127
Fecha de inscripción : 04/11/2008
Edad : 27
Localización : Toledo

Ver perfil de usuario http://mirvar.do-goo.com

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.